jueves, 12 de marzo de 2015

El coco de la financiación

Esta mañana he vuelto a mi zona de confort. He ido a la compra, he puesto la lavadora, he recogido la casa, ...he vuelto a la trinchera. Y mientras hago todo esto, reflexiono a cerca de lo que ha supuesto para mi el haber participado en AIR ARRAY, el encuentro de tres días organizado por ArtMotile y Matadero de Madrid sobre movilidad y residencias para artistas.

"air array","Matadero","Madrid","encuentro","residencias","artistas","Art Motile","movilidad","becas"

Tres jornadas a full para aprender, descubrir, trabajar, conocer, y como no, para aportar. Sin embargo y contrariamente a las expectativas que me había creado, he vuelto con más dudas de las que fui.
Aquí en mi espacio, en el hábitat de la cotidianidad en la que me siento cómodo para discernir, buceo en un agua turbia, espesada por la cantidad de información que a penas voy digiriendo.

AIR ARRAY ha sido una iniciativa fetén que ha conectado a gestores de residencias, gestores de arte, artistas y comunicadores (a nivel nacional e internacional) , para hablar de un tema que hasta este encuentro no pilotaba bien.
Me ha permitido visualizar los diferentes puntos de vista y enfoques que existen sobre el tema, analizarlos y comprenderlos, a la par que conectar con gente harto interesante. Cojonudo, la verdad.

Uno de los puntos fuertes fue cuando abordamos el siempre chungo tema de la financiación, uno de los cocos a los que nos enfrentamos los que intentamos vivir dignamente del mundo de la creatividad: ¿cómo leches se financia una residencia? ¿y un artista para acceder una residencia?
Al final volvemos a toparnos con el problema de la escasa financiación de la cultura en este país. ¿Hay dinero para financiar la cultura?,¿hay interés en hacerlo?,¿a quién van dirigidas las becas?,¿es fácil acceder a ellas?,¿es un sistema elitista? La misma mierda en diferentes enfoques.

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Aunque no es algo nuevo, sí es cada vez más acuciante. Es curioso, sin embargo, como, a pesar de arrastrar este mal endémico durante años, desde el tejido cultural y social de las artes plásticas no hayamos encontrado las soluciones pertinentes para atajarlo y se sigamos recurriendo a viejas fórmulas del mercado o de ayudas (públicas o privadas) para la financiación.
A nuevos tiempos, nuevas soluciones. No sé donde puede estar la respuesta, lo que tengo claro es que seguir intentando caminar por una senda que tiene los días contados quizás no sea la mejor de las soluciones, entre otras cosas porque corremos el riesgo de quedarnos varados cuando el agua desaparezca, como poco a poco está haciendo.

En fin amiguetes, habrá que ir pensando en ello. Ahora si me lo permitís, cojo aire y me sumerjo de nuevo en mi trinchera, tengo un menú que preparar y un cuerpo que alimentar.
Besos, abrazos y nos vemos en los bares.